Así es, el primer curso de Ciencias de la Educación (o sea, Magisterio) de los 3 que son, ha sido superado por la que suscribe este post.
Ya imaginaréis lo CONTENTA que estoy ¡Qué vacaciones me voy a pegar sin hacer nada más que mirarme el ombligo, y eso, también es mucho!
No os aburriré relatando el curso que me he tirado: mis alumnos por un lado, las clases de la universidad por otro, enseñando por la mañana, aprendiendo por la tarde y los fines de semana… estudiando, claro; autobús pa´rriba, autobús pa´bajo ¡Qué lo pierdo! ¡Qué tarde llego! ¿Puedo entrar? ¿Me prestas los apuntes para fotocopiarlos? ¿Qué habéis dado hasta ahora? ¿Ha mandado algo para mañana? Mi novio esperándome en la estación para poder vernos unos minutos al día… De locura, un año ¡De locura!
Con la alegría de haber aprobado todas las asignaturas y con la perspectiva de mis dos meses de vacaciones todo este esfuerzo me parece tan, tan lejano y tan, tan fácil de realizar y hasta incluso tan, tan divertido; pero no… no lo ha sido... Por el camino, he perdido a mi abuela y a un amigo, esposo de mi muy querida compañera Raquel; y varios amigos han elegido otro sendero, sabiendo que jamás (un adverbio muy duro) volveremos a coincidir amigablemente.
Han pasado los meses y mirando de soslayo por encima de mi hombro, puedo escribir serenamente que ha sido un año agudo y áspero y doloroso y brillante y festivo y sorprendente y…
Ya imaginaréis lo CONTENTA que estoy ¡Qué vacaciones me voy a pegar sin hacer nada más que mirarme el ombligo, y eso, también es mucho!
No os aburriré relatando el curso que me he tirado: mis alumnos por un lado, las clases de la universidad por otro, enseñando por la mañana, aprendiendo por la tarde y los fines de semana… estudiando, claro; autobús pa´rriba, autobús pa´bajo ¡Qué lo pierdo! ¡Qué tarde llego! ¿Puedo entrar? ¿Me prestas los apuntes para fotocopiarlos? ¿Qué habéis dado hasta ahora? ¿Ha mandado algo para mañana? Mi novio esperándome en la estación para poder vernos unos minutos al día… De locura, un año ¡De locura!
Con la alegría de haber aprobado todas las asignaturas y con la perspectiva de mis dos meses de vacaciones todo este esfuerzo me parece tan, tan lejano y tan, tan fácil de realizar y hasta incluso tan, tan divertido; pero no… no lo ha sido... Por el camino, he perdido a mi abuela y a un amigo, esposo de mi muy querida compañera Raquel; y varios amigos han elegido otro sendero, sabiendo que jamás (un adverbio muy duro) volveremos a coincidir amigablemente.
Han pasado los meses y mirando de soslayo por encima de mi hombro, puedo escribir serenamente que ha sido un año agudo y áspero y doloroso y brillante y festivo y sorprendente y…
















